Drones para pescar, ¿futuro o fin de este deporte recreativo?

Por Marta González

En los últimos años, la comercialización de los drones ha impulsado su uso en una gran variedad de actividades, desde la grabación de vídeos y vigilancia de propiedades hasta ayudar a la reforestación plantando semillas. También se han hecho un hueco dentro de la pesca recreativa. Unos sirven para lanzar el anzuelo más lejos, mientras que otros son resistentes al agua o están diseñados para transportar grandes cargas. Para algunos pescadores, los drones han cambiado la forma de pescar, incluso la han hecho más inclusiva. Una opinión no compartida por todos, entre ellos las autoridades de varios países.

Brandon Barques, un trabajador de la construcción de Honolulu, es uno de los que se muestra a favor. Él usa desde hace años uno de estos robots para pescar jureles, un pez que suele esconderse entre los arrecifes de coral o en las cuevas y es difícil de distinguir desde la orilla. Los especímenes más pequeños pesan unos 4,5 kilos, pero los grandes pueden llegar a superar los 50 kilos. Según asegura Barques a Hakai Magazineno cazó un ejemplar de ese tamaño hasta que se hizo con un dron.

Para él, no se trata de hacer trampas en este deporte, sobre todo porque requiere adquirir una serie de habilidades para poder controlarlos. Puedes comprar “un dron de 3.000 dólares e intentar pescar durante meses sin éxito”, señala Barques.

Por su parte, los detractores de los drones consideran que esta tecnología está acabando con la esencia misma del deporte y la tranquilidad que la caracteriza. Además, pueden llegar a representar un peligro para los seres humanos y las especies protegidas de la zona, como la foca monje, pero también para las tradiciones y medio de subsistencia de los pueblos indígenas de la isla, al invadir las zonas del océano que tienen reservadas para pescar, apunta Leimana DaMate, director ejecutivo del Comité Consultivo Aha Moku.

En respuesta a estas preocupaciones, varios estados de EEUU –Michigan y Oregon– han prohibido la pesca y la caza con drones. Sudáfrica, por su parte, promulgó el año pasado una ley dirigida a frenar el uso de drones en esta actividad después de que saliera a la luz un video en el que unos pescadores utilizaban robots para capturar especies de tiburones protegidos.

En el caso de la isla en la que reside Barques, las autoridades de Hawai han presentado un nuevo proyecto de ley en el que se han endurecido las restricciones en el uso de los drones con respecto al anterior borrador. En concreto, quiere acabar con el uso de “vehículos aéreos no tripulados con el fin de capturar vida acuática”, prohibiendo que se empleen para el transporte de elementos para pescar, como el sedal y los cebos. El proyecto de ley se encuentra a la espera de ser firmado por el gobernador hawaiano.

Junto a los drones, la aparición de los señuelos perfumados, anzuelos mejorados y las redes sociales han hecho que la pesca se vuelva una actividad más eficiente en los últimos años, pero también más difícil de regular.

Foto: Dronefishinggannet

Fuente: www.eleconomista.es

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