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Machís da un paso al frente

Por Chema Ruiz España

“Me pidió que encare y que diera mi mejor versión”, confesó Darwin Machís al finalizar el encuentro de este domingo, contra el Celta de Vigo, cuando fue cuestionado sobre qué quería de él Aitor Karanka. El entrenador del Granada sabe que el extremo es un jugador fundamental en el equipo, el más determinante de una plantilla en la que los engranajes se oxidan cuando se trata de amenazar el arco rival, y el vinotinto, aun sin atravesar su pico de rendimiento, ha dado un paso al frente. Marcó en Sevilla, asistió contra el Levante y sumó otra diana -así lo determina el acta del partido- en la pasada jornada. El venezolano vuelve a agitar los duelos hasta que cae algo positivo para el conjunto rojiblanco y su aportación se antoja clave en la búsqueda de la permanencia.

La temporada más extraña del vinotinto todavía le depara un rol protagonista con Aitor Karanka. El vitoriano le ha trasladado su respaldo desde el primer día. Fue titular en el Wanda Metropolitano y contra el Celta de Vigo solo le sacaron de la alineación las molestias que arrastró desde Madrid. Aun así, el técnico rojiblanco le dio algo más de media hora y toda su confianza para encauzar un encuentro que estaba perdido. Machís respondió, colgando balones al área hasta hallar el gol. No pudo celebrarlo Arezo, en un aviso previo; sí lo desvió a la red Milla en el descuento, aunque el gol se sume a las cuentas del venezolano. Lleva cuatro en este curso, uno menos de los que anotó el ejercicio pasado en Liga, pero con ocho alineaciones menos; también cuenta tres asistencias.

Un último giro al que el granadinismo se aferra para lograr la salvación. La plantilla rojiblanca no dispone de un jugador de sus características. Antonio Puertas es un extremo de corte muy distinto y Uzuni, aunque sí goza de una vocación ofensiva similar a la de Machís, aún necesita bajar las pulsaciones cuando se acerca al área rival. El venezolano tiene gol y cualidades para desequilibrar envites parejos, además de garra para, como sucedió en Los Cármenes este domingo, monopolizar la producción ofensiva del conjunto granadino cuando las cosas no salen. Y no es nada nuevo. Desde su regreso, hace dos temporadas, interpreta un papel protagonista en el ataque nazarí.

Este rol se había disipado en la presente campaña. El interés de América en incorporarle antes del cierre del pasado mercado veraniego, junto con su caso abierto con la justicia por presuntamente participar en una paliza a un hombre en un pub del área metropolitana, le sacó de la competición. Por ello, las primeras jornadas de Liga mostraron a un Machís apático, improductivo. Titular en la fecha inaugural, el venezolano se quedó en el banquillo al siguiente duelo e inició un periplo extraño, en el que sumó varias suplencias y durante el que, además, marcó su primer gol liguero, en el empate contra el Athletic. No obstante, el mes de diciembre pareció devolver al vertiginoso atacante que guio al Granada en Eindhoven. Contra el Mallorca, dio una asistencia, que fue el preludio de su reencuentro con la red, frente al Atlético de Madrid en Los Cármenes. Se deslizó sobre el césped para celebrar como solía hacer y la hinchada creyó recuperar a uno de sus héroes.

El guion viró de forma drástica con el cambio de año. El Charlotte de la MLS alcanzó un acuerdo con el Granada para el traspaso del vinotinto, que quería marcharse, y el jugador hizo las maletas. A su fichaje por la nueva franquicia estadounidense le faltaba poco menos que la oficialidad, si es que la confirmación de Pep Boada y Patricia Rodríguez durante un encuentro informativo con la prensa no se puede considerar así, pero del pasado regresó un obstáculo a la postre insalvable. Los problemas judiciales de Machís le impedían entrar en Estados Unidos, por lo que, con el mercado de fichajes ya cerrado y su sustituto recién incorporado, el vinotinto hubo de regresar y reintegrarse en la dinámica de sus compañeros como si nada hubiera pasado. Una situación paradójica, de la que se pueden hallar pocos precedentes, que mantuvo al jugador casi un mes apartado del césped. Robert Moreno prefirió aguardar hasta comprobar que el atacante estaba completamente involucrado con el equipo, así que le mantuvo fuera de sus planes hasta el empate a cero contra el Cádiz, el 28 de febrero.

Fue el primero de sus cinco encuentros consecutivos como suplente, en un lapso durante el que también se produjo el primer cambio en el banquillo. Rubén Torrecilla también fue prudente con la integración de Machís, pero su asistencia en casa del Alavés y sus minutos contra el Rayo Vallecano le abrieron de nuevo las puertas del once. Marcó en Sevilla y dio el pase del gol contra el Levante, antes de que Karanka, con mimo, le mantuviera en la alineación.

Si está bien físicamente, como a priori es el caso una vez superadas las molestias que le impidieron terminar el duelo en el Wanda, es indiscutible en el Granada. Cuestión distinta es su confianza y concentración en el momento de la competición, si bien su rendimiento viene concluyendo que, incluso desconectado, es el jugador más desequilibrante del grupo. Le aguarda un papel importante en el conjunto rojiblanco de aquí a final de temporada. Karanka confía en él para salvar la situación; sus compañeros se aferran a su capacidad incisiva y al empuje que aporta en momentos de moral baja para revertir la inercia.

Fuente: www.granadadigital.es

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