VENEZOLANOS A LA MLS, ¿NO HAY ALGO MEJOR?

Por Richard Méndez

Esta semana se cerró el pase de Jefferson Savarino regresando a la MLS con el Real Salt Lake, equipo que le había vendido al Atlético Mineiro en 2020,  el maracucho había sido adquirido originalmente por el club estadounidense por un millón de dólares pagados a Zulia FC y posteriormente vendido casi por el doble de ese dinero al club brasileño. Han pasado casi dos años para que Savarino haya incrementado su valor poco más de cuatro veces, fue muy buen negocio para el “Galo”. Con la negociación llega de vuelta la incomodidad del fanático que esperaba que después de Brasil, el extremo zuliano cruzara el charco rumbo a Europa, ¿Entonces qué pasó?

Realmente sucedió lo que desde hace un tiempo le sucede a los futbolistas venezolanos, no llegan ofertas desde Europa que puedan competir siquiera con las que llegan desde USA o México. El futbolista debe ser apetecible y a la vez accesible para la dinámica de precios y para entenderlo podemos comparar los valores con un club de modesto presupuesto de La Liga como es el Betis de Sevilla que actualmente es aspirante a Europa League la próxima temporada, el club andaluz tiene en su plantilla a varios extremos derechos como Cristian Tello (6 millones Euros), Diego Lainez (3.5 millones Euros) o Ruibal (3 millones Euros) todos muy por debajo del valor de Savarino. Podríamos incluso caer en la sospecha de si el venezolano está sobrevalorado, Yo pienso que no de manera categórica, pero creo que la dinámica del mercado de pases conspira contra él. 

La MLS se ha venido llenando de jugadores venezolanos porque en su mayoría le han sido útiles a sus equipos al punto de ser figuras en muchos casos como “El Brujo” Martínez en Philadelphia o Cristian Cásseres en Red Bulls, aunque se tuvo también la mala experiencia con Soteldo. Los vinotintos son apetecibles para los clubes de la liga estadounidense y esa es una realidad visible, se combina con la capacidad de pago que en muchos clubes de Europa no se puede pagar y que también al jugador le seduce el nivel de vida en tierras del Tío Sam, donde la tranquilidad y la seguridad son ideales para la familia.

La realidad es que el futbolista venezolano ya no se acomoda tan fácilmente en Europa y tampoco tiene la reputación del jugador argentino o brasileño, eso nos mata la ilusión porque deseamos ver a los nuestros como aún se pueden sostener Rondón, Rincón y Rosales. El futbolista venezolano necesita asumir otros riesgos si quiere estar en el viejo continente y para ello no basta con ser bueno y soñarlo, también necesita buenos representantes y si con eso no alcanza entonces hay que acostumbrarse a que MLS es la liga para el venezolano.

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